Jorge Mantilla
Butlletí En el Fondo, gener 2018

A Laura Bastardo la conocí en clases de catalán en el L’Heura y percibí en ella a un ser de altruistas sentimientos, con deseos constantes de superación y hoy compartimos una valiosa amistad. Su experiencia de vida hizo que le haya propuesto compartirla en estas líneas.

– ¿Dónde y cuándo naciste?

– Nací en La Guaira — Venezuela, el 26 de agosto de 1995.

– Cuéntame de tu familia y tu niñez.

– Mis padres se separaron al año de yo nacer, pero tengo padrastro desde los dos años de edad y él ha sido especial para mí. Somos cinco hijos. Quienes han causado mayor impacto han sido mis abuelos maternos, Alejandro y Amarilis Quiroz, porque mientras ellos me cuidaban, mi madre trabajaba en el aeropuerto de Maiquetía. Hice mis estudios en un colegio católico privado. Mi abuela es enfermera y cuando yo era niña y no tenía clases iba a trabajar con ella al hospital de La Guaira y ahí aprendí a cortar y envolver en papel gasas y algodones para las curaciones. Muchas veces dormía con ella en el hospital, siendo la más pequeña de los ayudantes.

– Además de tus estudios, ¿practicabas alguna actividad en especial?

– Siendo adolescente ingresé en la escuela de teatro José Gabriel Núñez, estudié actuación y hasta el 2011 participaba constantemente en obras que se presentaban en mi localidad y en Caracas. La escuela dejó de funcionar con normalidad porque no llegaban los recursos que el Estado destinaba para financiar los proyectos culturales de la región. Participaba en concursos de música, cantando boleros y a pesar de no ganar el primer puesto, obtenía el reconocimiento de la gente. Después hice parte de un grupo musical llamado Tarraya”; era vocalista y nos presentábamos en diversos eventos.

– ¿Qué haces al terminar tu colegio?

– Me gradué de bachiller en 2012 y decidí estudiar derecho en la Universidad Católica Andrés Bello, pero debido a unos trámites realizados estando aún en el colegio y como reconocimiento a mi trabajo como actriz, obtuve una plaza para estudiar Ciencias Políticas en la Universidad Central de Venezuela y no dudé en tomarla porque es una universidad pública y calificada como la mejor de mi país. Mi familia y amigos me felicitaban y se sentían muy orgullosos porque no es fácil entrar a estudiar en aquella universidad.

Laura y su familia

– Lo digo por experiencia propia, que la universidad ha sido una de las mejores experiencias en mi vida. ¿Está de acuerdo con mi parecer?

– Me sentía motivada porque eran grandes las ansias y el deseo de cambiar muchas cosas a nivel político y social. En mi país sufrimos el flagelo de la inseguridad. Quería hacer actividades extras en la universidad, pero la preocupación de mi familia no me dejaba más que ir a clase y volver de inmediato a casa. La Guaira queda a veinte minutos de Caracas, pero es una vía peligrosa para quienes usamos el transporte público. Cada vez que salía de mi casa a la universidad sentía ese temor a que me robaran en el autobús y por eso no portaba objetos de valor y el dinero lo escondía lo mejor posible. Nada malo me sucedió pero mis compañeros de clase sí vivieron momentos desagradables por causa de la delincuencia. Ante los constantes paros universitarios, logré llegar casi a la mitad de mi carrera.

– ¿Cómo solventabas tus gastos personales y universitarios?

– Tras un año de estudios, empecé a trabajar en una tienda del aeropuerto. Estuve un par de años. No se me dificultaba trabajar y estudiar porque permanentemente había protestas de estudiantes, maestros y administrativos, que duraban hasta seis meses y yo aprovechaba para trabajar más.

– La situación que vive tu país, ¿de qué forma incidió en tu cotidianidad?

– En general no hay agua potable. Allá llega dos o tres veces por semana y cada vez que había agua la gente se abastecía para el resto de semana. La situación fue empeorando y en 2009 el agua llegaba una vez cada dos o tres semanas y aprendí a ducharme con tan solo un pequeño recipiente y eso se volvió algo normal para mí. A veces iba a donde amigos que tenían alguna reserva de agua para que me dejaran duchar.

– ¿Por qué llegaste a Cataluña?

– Mi pareja es de Barcelona y él deseaba ir a visitarme, pero yo sentía temor de que por la inseguridad algo le sucediera; acordamos que yo viniese porque aquí tengo familia y decidí quedarme e iniciar de nuevo, al lado de mi compañero de vida quien es un gran ser humano. Vivimos inicialmente en Santa Coloma y por motivos laborales nos trasladamos a Barcelona. Disfruto conociendo la cultura de esta región, su gente, sus costumbres, aprendiendo el catalán, viviendo tranquila, segura y feliz, aunque desearía estar más cerca de mi familia (radicados recientemente en Miami).

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